viernes, 24 de julio de 2015

COMO QUIEN OYE LLOVER




Ficha técnico artística:
Autoría: Juan Pablo Geretto
Actúan: Juan Pablo Geretto
Maquillaje: Elena Sapino
Diseño de utileria: Piero Arsanto
Fotografía: Alejandra López
Asesoramiento de vestuario: Ana Sans
Producción general: Ana Sans
Coordinación artística: Chiqui González
Puesta en escena: Ana Sans
Dirección: Alejandra Ciurlanti, Juan Pablo Geretto
Sala: Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660)


El unipersonal es un género teatral complejo. Para el actor, porque sobre sus hombros recae toda la exposición, está en escena todo el tiempo, y no se puede permitir un segundo de respiro detrás del telón mientras dure la función; para el director, porque tiene que idear toda una puesta en función a un solo intérprete; y también para el público, porque a la hora de invertir en una entrada suele llamar más la atención la polifonía e imagen que propone un elenco numeroso. Y por esta complejidad y desafío se requiere, para que la obra "salga bien", nada mas ni nada menos que aquello tan difícil de definir porque simplemente se percibe, el talento. 

El talento, el "tener condiciones", sobre todo en la actuación, se pule, pero no se fabrica. Si está en algún lado, el trabajo serio con un buen docente lo puede sacar a la luz. Pero nada mas. Y se puede discutir hasta el hartazgo si alguien tiene talento o no; ahora, en el caso de Juan Pablo Geretto, sería difícil encontrar a alguien que lo ponga en duda.

"Como quien oye llover" fue estrenada por Geretto hace poco más de diez años, su segunda obra unipersonal como autor y actor, y en esta reposición lo encuentra en una altura de su carrera de gran afianzamiento, habiendo cosechado dos premios Estrella de Mar 2010-2011; Autor Nacional Argentores 2011; Fundación Konex 2011 y ACE 2012. En esta obra nos propone viajar al mundo femenino, tan misterioso y transparente a la vez, y a la visión que un niño tiene del mismo. "¿Cómo es posible aburrirse a los cuatro años?? Con el sol cayendo sobre los espinillos, un niño juega...". .. pasa el tiempo en su Gálvez natal, las observa mientras juega... "A mi no me lo contaron, yo las ví" dice Geretto se aleja de un personaje y prepara otro; y, para el placer de la audiencia, el actor crea, se transforma. 

Muchas veces sucede que uno ve a un actor consagrado interpretando a un personaje y, valga la redundancia, ve al actor "haciendo de...". Pero hay otras en que la excelencia interpretativa hace que el actor casi desaparezca y, en uno de esos momentos mágicos que puede llegar a lograr el teatro, aparece otra persona, otro ser con gestos, voz y movimientos propios. Geretto alcanza ese nivel cuando en su cuerpo entran y salen, casi de modo catártico, las tres criaturas que compone en esta obra.




Así, el niño se convierte en Ana María, "la otra", quien repite una y otra vez "no hay que quejarse" pero siempre encuentra motivos para hacerlo a medida que hace un racconto de su vida, la que encuentra limitada a haber sido la amante por más de veinte años de un hombre casado, quien lo único que le dejó es un perro del cual no se despega. A medida que Ana María desaparece surge nuevamente el niño, que sigue jugando y observando, dando lugar a Nelly, una mujer rudimentaria, áspera, que intenta seguir adelante luego del fallecimiento del marido que le tocó en suerte. Tiene tres hijos quienes, esta segura, nunca llegarán hacer nada bueno en su vida.  La energía sube de la mano de una bailarina de música tropical, feliz por haber abandonado la villa de emergencia y haberse mudado al "monoblok", al tiempo que cuenta que está muy preocupada porque su hija adolescente, ya con dos hijos, tiene deseos de independizarse. 




Todo lo que cuentan y muestran los tres personajes es terrible y, sin embargo, el público se ríe a carcajadas. Geretto deja en carne viva a las tres mujeres y muestra su soledad, su costado mas patético, la vulnerabilidad del mas humilde, y un sinnúmero de miserias humanas, pero lo hace con la maestría de un artista que mediante la exageración y el dominio del cuerpo convierte algo profundamente dramático en delirio cómico.

Aún así, una vez que termina la función, uno queda con la sensación de que hay un estilo de mujer que la obra no aborda. Una esfera sociocultural en la que el autor-intérprete prefiere no adentrarse. Quizá esto sea porque encontró en realidades mas elementales material para crear el grotesco que hace reír al público; o quizá tenga en su arcón lleno de personajes aquel estilo de mujer que, con sus miserias y grandezas, espera a la próxima reposición para salir a la luz. Tal vez Geretto, mediante esa sensación que nos deja, nos está invitando a volver.




jueves, 23 de julio de 2015

TRIBUS




Obra: Tribus
Teatro: Sala Pablo Picasso, Paseo La Plaza
Director: Claudio Tolcachir.
Elenco: Patricio Contreras, Gerardo Otero, Viki Almeida, Maruja Bustamante, Lautaro Delgado y Miriam Odorico.

Uno de los temas que la dramaturgia moderna suele abordar es la falta de comunicación, la ironía de no conectarnos en un mundo plagado de medios que supuestamente facilitan, de un modo casi obsesivo, la interacción. Miramos, no vemos; oímos, no escuchamos. Este es uno de los temas sobre los que trata la obra "Tribus", que estos días se presenta en el Paseo La Plaza.

El título de la pieza, el lema de la misma -"quién dice quién es normal"- y algunos párrafos del texto, hacen hincapié en la importancia de ser parte de un grupo de pertenencia, de la necesidad de ser contenido por éste.  Las situaciones que se presentan ponen el foco en los condicionamientos generados por la educación que recibimos, la que nos marca de por vida en muchos aspectos.

Nina Raine nos habla de muchas cosas en esta historia, protagonizada por una familia inmersa en el mundo de la intelectualidad, donde todos sus integrantes tratan de destacarse, de demostrar su valía, que son lo suficientemente especiales como para formar parte del grupo, de la "tribu". El jefe de esta tribu patriarcal es el padre de familia, un académico retirado (Patricio Contreras) que enarbola la bandera de la honestidad brutal en su relación con su esposa e hijos, sin importar el daño que ésta pueda generar. El "grupo", "comunidad" o "tribu" esta compuesto asimismo por la esposa del jefe, quien a su mediana edad busca comenzar una carrera como escritora de novelas policiales, pese a la desalentadora devolución de su marido; una joven de baja autoestima que quiere ser cantante lírica aunque sabe que no tiene condiciones para ello, en constante pelea fraternal con un hermano que, siguiendo el ejemplo del jefe-padre, quiere entrar en el mundo académico al tiempo que lucha con voces internas que lo acechan esporádicamente; y el hermano menor, sordo de nacimiento pero quien, nuevamente la ironía, es el único que escucha.

Guille, quizá  por el esfuerzo constante que le significa leer los labios de su familia, es el único que los ve, los percibe, que ve que no se perciben entre sí. Todos hablan, todos expresan sus opiniones de modo descarnado, pero nadie recibe los mensajes. Los hijos ruegan la atención y la aceptación del padre, que en esa necesidad encuentra su fuente de poder. La madre actúa como el ancla de la estabilidad y el consenso, pero ansía al mismo tiempo un cambio, siente que es "su momento". Guille, si bien sordo, escucha y observa que no lo escuchan ni observan.

En medio de la rutina disfuncional irrumpe Cinthia, una muchacha que le enseña a Guille el lenguaje de señas, aquello a lo que de modo terminante se opuso siempre el jefe de la tribu, ya que quería que su hijo fuera criado como una persona "normal". Y esto es motivo de preocupación en la familia; uno de los integrantes de la tribu esta siendo captado por otra. La llegada de Cinthia es el eje de ebullición de conflictos latentes, y el comienzo de la trama que propone la obra de Raine.

Claudio Tolcachir, junto a Daulte y Veronese, es uno de los directores teatrales mas interesantes y emblemáticos de nuestra escena, no sólo por lo prolífico de su trabajo, sino por lo que propone en cada puesta que tiene a su cargo. En el caso, opta por exigir a los actores un registro ágil y sin pausa a la hora de desplazarse y pronunciar los textos. El ritmo no decae, y ni bien nos adentramos en instantes en los que el silencio acentúa la carga dramática, irrumpe el comentario irónico o soez de alguno de los integrantes del grupo familiar, quebrando adrede la tensión.

En una crítica de esta misma obra publicada recientemente en un diario de gran circulación, la comentarista se queja del abuso de la "mala palabra" como recurso para encontrar la risa cómplice del público. Si bien esto es cierto en recientes puestas que uno pudo ver en la cartelera porteña, en el caso de "Tribus" este recurso pareciera ser funcional al ritmo que propone el director y a la interacción de los personajes en cuestión. El elenco es homogéneo, profesional, nadie desentona ni se destaca mas que los otros. Los actores dan vida a sus personajes con movimientos, expresiones, y gestos propios de cada uno de ellos, lo que muestra estudio y trabajo de composición.  Cada pieza de la puesta, escenografía, iluminación, actores, se ensambla de modo armónico para contar esta historia que nos enseña que la soberbia bohemia puede ser mucho mas dañina que la burguesa. Como yapa, Cinthia (Viki Almeida) y Guille (Gerardo Otero) expresan con maestría la belleza del lenguaje de señas, traducido para el público que lo desconoce mediante un efecto visual. Segunda yapa, "Move over" y  "Cry Baby", de Janis Joplin, "temasos" para llenar los entreactos.

"Tribus" propone muchos temas para el análisis, y quizá esa es su desventaja. Cuando la temática de la dramaturgia es muy amplia, se corre el riesgo de que no poder, ni autor ni director, cerrar todos los ejes de conflicto abiertos. Algunas situaciones pueden quedar no resueltas. Las relaciones familiares siempre son complejas, pero si se decide abordar la ambigüedad filial al límite de lo incestuoso, o bien mostrar a hijos que sufren de modo patológico la falta de cariño del padre, quizá el público pueda esperar un tratamiento de mayor profundidad, que la historia "cierre". Pero si la opinión muere en el premio, cabe destacar que esta obra recibió grandes galardones en Londres y New York, entre ellos el Drama Desk  y el Theatre Circle Critics en el 2012.

Betty (Miriam Odorico), en su rol de madre y esposa de esta tribu, afirma en un momento que "siempre es bueno pertenecer a una comunidad, uno la pasa mejor". Tolcachir, por su parte, que "Tribus" discute la idea de comunidad, esa que protege y a la vez encierra. En tiempos en los que tanto se habla de libertades individuales,  muchas veces sin miedo a la hipocresía, se nos presenta una buena ocasión para disfrutar de teatro puro, una de las expresiones mas ricas del arte en lo que hace a la realidad social. Es solo cuestión de tomarnos el tiempo.







domingo, 17 de mayo de 2015

Maps to the Stars



Maps to the Stars (2014)
Cuando vemos mas de una vez algo que puede ser catalogado una "obra de arte", en cada ocasión solemos descubrir nuevos elementos, nuevos disparadores para el análisis de esa realidad o fantasía que se nos propone. Eso es lo que me sucedió con "Maps to the Stars", de David Cronenberg (estrenada en nuestro país como "Polvo de Estrellas"). La primera vez que la vi, si bien me satisfizo, sentí que había algo en la historia que faltaba cerrar, algo en general que quedaba en el tintero. Quizás ya me había acostumbrado a las algo más tradicionales en cuanto a narrativa "Promesas del Este", "Una historia violenta" y "Un método peligroso" del mismo director, cuando la obra en cuestión se acerca más en estilo a las ya clásicas "Videodrome" o "Crash". Cuando volví a verla, descubrí que el objetivo central de Cronenberg en esta película, mas que contar una historia, era expresar una alegoría sobre la banalización, el consumismo, la simplificación y superficialidad de la vida moderna occidental y su correspondiente espiral destructivo, todo mostrado, fiel al estilo del autor, mediante una polifonía de imágenes que in crescendo perturben al espectador. Y que mejor para ello que centrar la trama en el icono mismo de la quimera que se pretende mostrar, Hollywood.
No es casual que para dar vida a este guión Cronenberg haya filmado por primera vez en los Estados Unidos.
Tomando esa premisa como basamento, guionista y director optaron por brindar un aterrador festín de piromanía, incesto, sexo, violencia y hasta espiritismo que dejan sin aliento.




Una adolescente cuyo rostro luce cicatrices originadas por quemaduras, sus brazos cubiertos por largos guantes en todo momento (Mia Wasikowska, aterradora y encantadora en este papel), llega a Los Ángeles buscando, dice, "hacer las paces" con un oscuro pasado, nombrando en todo momento a luminarias de Hollywood como si fueran guías sobre el camino a seguir en la vida. Siempre entre inocente y perturbadora (tal vez la mezcla de matices mas  fascinante a la hora de mostrar la locura),  logra encontrar trabajo como asistente personal de Havanna Segrand (Julianne Moore), una actriz en decadencia obsesionada con interpretar el papel que décadas atrás encarno su madre, a quien a su vez acusa de haberla abusado sexualmente en su niñez.
Segrand encara una exótica terapia con el guru espiritual de las estrellas (Jhon Cussak), padre de un niño prodigio (Evan Bird) que con sus 12 años acaba de superar su primera rehabilitación de las drogas y que se encuentra ante la presión de mantener una franquicia cuyo primer titulo genero 200 millones de dolares.

En este mundo moralmente apocalíptico la gente vale por su juventud, dinero, fama, poder. No hay límites, hasta la muerte de un niño puede ser festejada y vista como un evento afortunado para conseguir un ansiado papel, y cualquier cuestionamiento ético o molesto fantasma puede ser apagado con un simple psicofármaco. No es extraño que ante tamaña locura cada tanto alguien, en un ataque de piromanía, prenda fuego una mansión o, por que no, surja un Charles Manson, que junto a sus acólitos provoque una masacre que deje marcas durante décadas en el colectivo social.

Difícil fue para Cronenberg encontrar un elenco de grandes figuras que estuvieran dispuestas a dar vida a estos retorcidos personajes. Muchos encontraban atractivo trabajar con este mítico director, y sobre todo tener la oportunidad de encarar el desafío interpretativo que se les proponía. Pero en la búsqueda de actores de renombre fue moneda corriente que los agentes pusieran el grito en el cielo buscando evitar que las estrellas corrieran el riesgo de ofender a las grandes productoras de ese Hollywood que les da de comer.

Es indudable que Julianne Moore es una de las mejores actrices de cine de su generación. Su carrera es un cumulo de decisiones acertadas, como la maternal estrella porno en Boggie Nights (1997), la hilarante artista plástica de El Gran Lebowski (1999), los recordados trabajos en Las Horas y Lejos del paraíso (los que le valieran la doble nominacion al Oscar del 2003), hasta la Sarah Palin que compuso en "Game Change". No tuvo miedo en aceptar la propuesta de Cronenberg de encarnar a Havanna Segrand, sin importar las escenas escatologicas o los tríos sexuales que debía interpretar en Maps to the Stars. Mas de una actriz de su rango pensó dos veces en su futuro en la meca del cine antes de aceptar el papel, pero el prestigio y el talento de los que goza Moore la suelen alejar de esos temores. Se trata de una interprete que pasa de una película de alto presupuesto como Hannibal, Los Juegos del Hambre, o Non Stop, a ya clásicos del cine independiente como Magnolia, Safe o Still Alice (por esta ultima recibió el Oscar este año). El esfuerzo valió la pena, porque su Havanna Segrand le valió la Palma de  Oro como mejor actriz en el Festival de Cannes del año pasado.
Moore en este papel sale de su zona de confort, que es el de interpretar de un modo introspectivo, sutil, medido, a mujeres vulnerables en situaciones de gran presión emocional, y aquí grita, baila, llora y chilla sus caprichos como una niña mimada que es capaz de todo para conseguir lo que desea. La escena del baile festejando la muerte del pequeño hijo de la actriz con la que disputa el papel que tanto ansia es muestra cabal del espíritu de su personaje.
Pero quien de modo descarado y sin pruritos muestra la cara real de este mundo caníbal al que nos sumerge Cronenberg es el Benjie Weiss que compone Evan Bird. Benjie pega siempre donde más duele cuando se dirige a la gente sin importar de quien se trate, y el concepto que tiene de el mismo tiene directa relación con el dinero que producen sus películasEsta en constante posición de batalla, todo el que se le acerca es un potencial agresor que quiere sacar algo de el, por eso ataca antes de que el otro avance. Por instantes muestra rasgos de humanidad y baja la guardia, en especial cuando se trata de sus padres o su hermana, pero en un parpadeo vuelve a armarse y propinar algún insulto desmedido. La primera escena de Benjie en la película lo muestra visitando a una niña que padece una extraña enfermedad terminal en la sangre, y sus palabras de apoyo consisten en explicarle como su ultima película genero cientos de millones de dolares, mandarle a comprar un Ipad (que claramente no llegara a tiempo), y hasta prometerle que hará una película sobre su corta y trágica vida (que claramente no hará). En otra escena se lo ve a este niño estrella rodeado de ejecutivos de Hollywood, interrogándolo acerca de su recuperación de las drogas y evaluando la conveniencia económica de continuar o no la franquicia que representa.  Benjie y su agente/madre (una siempre precisa y solvente Olivia Wilde), anchos de hombros, parecen salir airosos de la tensa reunión, pero la presión deja al niño vomitando en el baño y prometiéndose a si mismo que jamas volverá a ser humillado de esa manera.
Quien mas centrado se muestra es un chofer de limusinas con ansias de ser actor/escritor que espera paciente su oportunidad para entrar a un mundo tan atractivo de mansiones, contratos millonarios y luminarias de la pantalla, que interactúa con ellos y sin quererlo llega a desencadenar ciertos clímax de la trama. Este papel esta a cargo de Robert Pattinson, en su segunda colaboración de Cronenberg, y en su segunda escena de sexo en una limusina (en "Cosmopolis" con Juliette Binoche, en "Maps.." con Moore), que en definitiva fue de lo que mas se hablo en las ruedas de prensa en la presentación de la película en Cannes.
La culpa, en mayor o menor medida, llega como denominador común a atormentar a los personajes, ya sea mediante demonios del pasado o fantasmas y alucinaciones tan propios de los mundos que suele crear el director en cuestión.
Una Sunset Boulevard moderna pero con menos de thriller policial y mas de terror psicológico, un viaje al corazón de un Hollywood colmado de gente que busca alcanzar y aferrarse a la celebridad y escapar así de los fantasmas del pasado y del presente.





sábado, 9 de mayo de 2015

AVENGERS: LA ERA DE ULTRÓN




Ficha: Título original: Avengers: Age of Ultron. Dirección: Joss Whedon. País: USA. Año: 2015. Duración: 141 min. Género: Acción, ciencia-ficción, fantástico. Reparto: Robert Downey Jr. (Tony Stark / Iron Man), Chris Hemsworth (Thor), Mark Ruffalo (Bruce Banner / Hulk), Chris Evans (Steve Rogers / Capitán América), Scarlett Johansson (Natasha Romanoff / Viuda Negra), Jeremy Renner (Clint Barton / Ojo de Halcón), James Spader (voz de Ultrón), Samuel L. Jackson (Nick Furia).

Sinopsis: Cuando Tony Stark intenta reactivar un programa durmiente de mantenimiento de la paz, las cosas se ponen feas y los superhéroes más poderosos de la Tierra, que incluyen a Iron Man, Capitán América, Thor, Hulk, la Viuda Negra y Ojo de Halcón, deberán ponerse a prueba ya que está en juego el destino del planeta. Con la aparición de Ultrón, corresponderá a Los Vengadores la tarea de impedir sus terroríficos planes, pues este supervillano tecnológico aspira a exterminar a la raza humana. Mientras tanto, deberán enfrentarse también a dos misteriosos y poderosos recién llegados, Quicksilver y Bruja Escarlata, y encontrar a un viejo amigo que adopta una nueva forma, Visión. (fuente de sinopsis: labutaca.net).

Comentario: La verdad es que esta película está basada al 100% en efectos especiales, y nada más. La historia es muy pobre, y el villano de turno, es una payasada. No hay un tono serio que provoque una tensión, o una mínima inquietud como para sostener la trama. Es un gran error subestimar las historias originadas en cómics, desarrollándolas en forma floja, subestimándolas solo para ganar plata… Christopher Nolan hizo un muy buen trabajo con Batman, tomando la historia en serio y realizó tres muy buenas películas. Por el contrario, el imbécil de Joel Schumacher hizo dos desastres con el mismo personaje. Lo mismo hicieron con Linterna Verde y con la última de Spiderman. Lo que podrían ser buenos films, se arruinan por tomar a los personajes en forma ridícula. En este caso, Ultrón es un villano que no causa miedo a nadie, y muy poco interesante. Ya desde ahí, todo es medio en picada, y son dos horas de repetir más o menos los mismos elementos de la primera, pero ahora ya sin el factor de la novedad. Y encima, por la mitad del film hay un bajón tal en el ritmo, que uno puede llegar a dormirse del aburrimiento. Suena todo, la verdad, a una estafa a los fans de los cómics, porque está bien armado el negocio para que siempre sea un éxito en la taquilla, aunque la película sea mala: sacan montones de teasers trailers, ponen de a poco en la red fotitos de un metro del decorado, rumores y rumores… y después llega la realidad. Todo eso del plan de Marvel de “fase 1”, “fase 2” y no sé que más, se va todo al cuerno si las películas son basura. O sea, del film se rescata todo lo que es efectos especiales (excelentes), y solo eso; historia, ritmo, actuaciones, todo lo demás es un desastre. Encima, hay actores secundarios como Don Cheadle que uno no sabe qué cuernos pasó con ese personaje (el peor casting posible para James Rhodes / War Machine), y Scarlett Johansson está como perdida sin saber como interpretar a su personaje. En definitiva, no aparece acá directamente descripta como “mala”, porque siempre uno puede estar en un estado en que solo quiera ver efectos especiales en un film; y hay gente que solo busca eso… Si los productores siguen por este camino, el público que vaya a ver estos films se irá reduciendo, limitándose a los fanáticos de cómics o a los que caigan en la trampa publicitaria. Esta fue una oportunidad desaprovechada, y veremos qué pasa con las dos que siguen.


Opinión: REGULAR






viernes, 3 de abril de 2015

FORCE MAJEURE



Ficha: Fuerza mayor. Título original: Turist. Dirección y guion: Ruben Östlund. Países: Suecia, Francia y Noruega. Año: 2014. Duración: 120 min. Género: Drama. Interpretación: Johannes Kuhnke (Tomas), Lisa Loven Kongsli (Ebba), Vincent Wettergren (Harry), Clara Wettergren (Vera), Kristofer Hivju (Mats), Brady Corbet (Brady). Producción: Philippe Bober, Erik Hemmendorff y Marie Kjellson. Música: Ola Flottum. Fotografía: Fredrik Wenzel. Distribuidora: Golem.

Comentario: Este film quedó muy injustamente fuera de las nominaciones a mejor película extranjera en la última entrega de los Oscars. Y digo injustamente porque hay muchas razones para verla: sus actuaciones son excelentes y su calidad técnica general es increíble. Pero lo más destacado es el tema que toca, que no es uno común ni ordinario. Quizás por eso, por tocar una temática increíblemente íntima y desarrollar su exposición de una manera fina, muy cuidada, quedó excluida de una premiación que festeja trabajos de lecturas más obvias. Igualmente, La película fue seleccionada para competir en la sección Un Certain Regard en el Festival de Cannes de 2014, donde ganó el Premio del Jurado.



Un matrimonio joven con sus dos hijos pequeños llega a un resort turístico en plenos Alpes franceses con la idea de disfrutar de una semana de esquí. El lugar es increíble, y todo el mundo la está pasando maravillosamente bien. Pero cuando están comiendo en la terraza, con un hermoso paisaje de fondo, sucede una avalancha. Cuando llega la aterradora nube blanca y envuelve todo el lugar, Ebba, la madre, abraza a los dos hijos; mientras que Tomas, el padre, agarra su iPhone y sale corriendo junto con el resto de los que estaban en el lugar. Poco tiempo después, todos verán que el alud se detuvo unos metros antes del resort, y que solo llegó algo de nieve a la terraza. Todos vuelven al lugar, ya aliviados. Pero algo se quebró y deja secuelas de todo tipo.

El film del sueco Ruben Östlund nos lleva a un recorrido por lo más profundo del ser de las personas y cómo el instinto puede mostrar cosas que no esperábamos de nosotros (¿o acaso sí?) en situaciones límites. ¿Cómo reaccionaría uno ante algo así? ¿Por qué? Tomas al principio negará lo sucedido, se mostrará machista y querrá olvidar todo, pero Ebba no puede dejar de pensar en eso y llegarán a la crisis y angustia más profunda. Ahora bien, el director es muy hábil, y hace que este recorrido interior sea muy llevadero, gracias a un ritmo muy cuidado, unas imágenes increíbles y una música perfecta. Se trata de un film inteligente, original, que lo mantiene a uno intrigado hasta el final en este viaje por lo más profundo de un lugar que todos podemos recorrer.

Opinión: Muy buena