domingo, 27 de abril de 2014

THE AMAZING SPIDER-MAN 2



Ficha: Película en 2D y 3D: The amazing Spider-Man 2: El poder de Electro. Dirección: Marc Webb. País: USA. Año: 2014. Duración: 142 min. Género: Acción, fantástico. Interpretación: Andrew Garfield (Peter Parker / Spider-Man), Emma Stone (Gwen Stacy), Jamie Foxx (Max Dillon / Electro), Dane DeHaan (Harry Osborn / Duende Verde), Paul Giamatti (Aleksei Sytsevich / Rhino), Chris Cooper (Norman Osborn), Campbell Scott (Richard Parker), Embeth Davidtz (Mary Parker), Colm Feore (Donald Menken), Sally Field (tía May). Guion: Alex Kurtzman, Roberto Orci y Jeff Pinkne; basado en los personajes creados por Steve Ditko y Stan Lee. Producción: Avi Arad y Matt Tolmach. Música: Hans Zimmer, Pharrell Williams y Johnny Marr. Fotografía: Daniel Mindel. Montaje: Pietro Scalia. Diseño de producción: Mark Friedberg. Vestuario: Deborah Lynn Scott.

Sinopsis: Es estupendo ser Spider-Man, para Peter Parker no hay una sensación más increíble que la de deslizarse entre los rascacielos, aceptar el hecho de que se ha convertido en un héroe y pasar tiempo con Gwen Stacy. Pero ser Spider-Man tiene un precio: es el único capaz de proteger a sus conciudadanos neoyorquinos de los temibles villanos que acechan la ciudad. Con la aparición de Electro, Peter tendrá que enfrentarse a un enemigo más poderoso que él. Y cuando su viejo amigo Harry Osborn vuelve, Peter se da cuenta de que todos sus enemigos tienen una cosa en común: OsCorp. (labutaca.net)

Comentario: Este film es un rejunte de partes al servicio de los efectos especiales. Se puede empezar por ahí, confirmando que los efectos son muy buenos. Después, sinceramente no entiendo como rotten tomatoes le dio un 72% de comentarios positivos. Si alguien piensa que ya a esta altura podemos seguir esperando sólo una trama boba y 99% de acción con uso de pantalla verde, le diría que vaya corriendo con su balde de pochoclo a verla. Si espera algo más… saldrá defraudado. Parece que a los creadores de estas películas les cuesta encontrar la combinación justa: mucha y buena acción, con una muy buena historia, un buen manejo de los personajes y buena dirección de actores. La falta de mucha acción, buen ritmo, trama oscura y enemigos interesantes les costaron mucho a Sam Raimi (el director de la anterior versión de la saga de Spiderman) y a Byan Singer con su Súperman returns. Por otra parte, hoy día ya no se puede tampoco subestimar este género, ni tratarlo de forma estúpida. Algo de eso pasó en Green Lantern y Thor 2, y en este film la cosa sigue el mismo camino. La trama es floja y poca interesante. Las resoluciones de las situaciones son básicas. No hay mucha profundidad sobre los personajes, y la introducción y desarrollo de los mismos es infantil. Andrew Garfield compone con soltura a un Peter Parker que parece de una comedia estudiantil norteamericana floja, sin mucha profundidad y tiene muy poca letra. Algo desastroso es lo de Jamie Foxx. Un ejemplo de buen actor desaprovechado totalmente, su Electro es una parodia ridícula que recuerda a aquellas aberraciones que hizo Joel Schumacher con las basuras de Batman forever y Batman y Robin. Y lo mismo puede decirse de la brevísima aparición de Paul Giamatti (debe estar 1 minuto en pantalla), con otro personaje payasesco. Después… el film sigue a grandes pasos las reglas básicas de las segundas partes: más acción, algún héroe importante muere o parece morir, y en parte parece que los enemigos ganan la partida. En definitiva, un film que puede ser muy apreciado por quien busque sólo un poco de acción llamativa, poder comer pochoclo, charlar con sus amigos y hasta dormirse un poco, sin perderse nada. Para coronar, al final de los créditos iniciales pasan una especie de tráiler de la próxima película de X-Men, pero la verdad es que no se entiende absolutamente nada.

Opinión: MALA






martes, 4 de marzo de 2014

Algunas hermosas películas del 2013. Y algunas otras

Las mejores

Gravity


La obra de Cuarón nos recuerda una de las razones por las que amamos ir al cine. Nos transporta a un contexto diferente, y nos hace vivir una aventura extraordinaria. No sólo eso, en ese lugar distante y lejano, nos hace sentir una historia tan básica como atrapante. Es, además, ejemplo del verdadero buen uso del 3D: bien realizado y útil en todo sentido, como lo supieron ser pocas películas que lo usaron (por ej. “La cueva de los sueños olvidados”, de Herzog). Imperdible, y para disfrutar sobre todo en el cine, y en 3D.

La vida secreta de Walter Mitty


Hermosa película de Ben Stiller. Una historia interesante, un ritmo adecuado, y una producción perfecta. Cada imagen, cada paisaje de fondo, es una digna portada de una revista de viajes. Tiene, además, secuencias increíbles como la subida al helicóptero con el piloto borracho, o la bajada en skate a toda velocidad. Verla produce ganas de viajar y cumplir sueños relegados. Maravillosa.

Nebraska


Muy linda película de Alexander Payne. Muy sensible, contando el viaje de un padre y un hijo a buscar un supuesto premio millonario; y un viaje a la vez a su pasado y a recorrer sus vínculos. Muy bien contada, con muy buenos diálogos y pintorescos personajes, presentados en actuaciones impecables. Bruce Dern como el protagonista de esta historia, Will Forte (como el hijo menor) y June Squibb (como la esposa) están excelentes. Además, acompañan el film una música y una fotografía impecables. Una joya.

Rush


La historia de la relación entre Nikky Lauda y James Hunt, contada impecablemente, con ritmo y la sensibilidad justa, siguiendo sus orígenes, sus enfrentamientos en la pista y fuera de ella; y sus formas diferentes de ver la profesión y la vida. Se destaca Daniel Brühl. Excelente film de Ron Howard.

La vida de Adele


Es la adaptación de la novela “El azul es un color cálido”, de Julie Maroh, una hermosa historia de amor entre dos mujeres jóvenes en Francia. Un film sensible, y con escenas de alto erotismo. Las actuaciones de Adele Exarchopoulos (Adele) y Léa Seydoux (Emma) son de lo mejor visto en pantalla en el año, lejos.

Unas muy buenas:

La cacería


Gran trabajo del director Thomas Vinterberg. Mads Mikkelsen interpreta a Lucas, un ayudante en una guardería de niños en un pueblo de Dinamarca. Luego de un divorcio difícil, está a punto de reconstruir su relación con su hijo adolescente. De pronto, se dispersa un comentario, un rumor terrible. Y toda su vida se vuelve un verdadero infierno. Una película fuerte, inquietante, que mantiene al espectador en vilo del principio al fin.

La gran Belleza: 


En el film de Paolo Sorrentino conocemos a un escritor de Roma que acaba de cumplir 65 años y que fue autor de un libro muy famoso hace tiempo. Miembro de una élite cultural romana algo venida a menos, sueña con volver a escribir. La película tiene una estética llena de luz y vida, que es como una brisa fresca en el cine actual. Es también un hermoso paseo por Roma, de una manera única.  

Dallas Buyers Club


Una historia fuerte, densa: la de aquellos enfermos de sida en los primeros tiempos en que se descubría la enfermedad en un lugar homofóbico como Dallas, y por su cuenta deciden probar otras medicinas alternativas a las que ofrecía la medicina tradicional, ligada a las cadenas farmacéuticas. Muy buen trabajo de Mathew McConauhey encarnando a Ron Woodroof, el protagonista que crea este club que contrabandea las medicinas antivirales y, sobre todo, una increíble actuación de Jared Leto, como el travesti que lo acompaña (merece todos los premios posibles).

Philomena


Stephen Frears presenta la historia real de una madre que quiere encontrar a su hijo, de quien la separaron siendo muy joven. Cuenta la espantosa realidad de las mujeres en Irlanda que al quedar embarazadas jóvenes, eran encerradas en conventos, esclavizadas por años y sus hijos vendidos en el extranjero. Con esa trama de fondo, seguimos la historia a través de dos personajes muy distintos: la madre, Philomena, un ama de casa católica de costumbres sencillas; y un periodista mordaz, cínico y ateo que la ayudará para poder describir la historia en un libro. Excelente la actuación de Judi Dench.

Otras, buenas

Agosto: un encuentro familiar donde se reabren viejas heridas. Una hija y parientes que se quedaron cerca de una madre bastante especial, y otras hijas que se mudaron lejos, vuelven a encontrarse, y todas las cuentas pendientes y secretos salen a la luz. Todas las actuaciones son excelentes, y eso se destaca por encima de la historia y todo el film en sí. Especialmente se luce Julia Roberts como la hija mayor. Lo de Streep es bueno, pero acaso el mayor problema es que está demasiado tiempo en pantalla, y eso desgaste un poco su trabajo. Algunos piensan que se nota demasiado que actúa. 
12 años de esclavitud: Buen film, que narra la historia de un hombre negro en 1841, libre y culto, violinista en eventos, y con una hermosa familia; el cual es engañado y tomado como esclavo en plantaciones de algodón. La película cuenta básicamente sus sufrimientos y los de sus compañeros de encierro en ese lapso. Se destaca una excelente actuación de Lupita Nyong'o.
Blue Jasmine: lindo film de Woody Allen, en el que se destaca por sobre todo la excelente actuación de Cate Blanchet, encarnando a una mujer adinerada venida a menos por el ocaso económico y un escándalo por corrupción de su ex pareja.

Y las sobrevaloradas:

El lobo de Wall Street: Martin Scorsese vuelve a contar básicamente la misma historia de “Casino”, pero en otro ámbito, Wall Street, y con menos asesinatos y sadismo. Por momentos se hace extremadamente larga, y no sorprende mucho. Muy sobrevalorada, por la trayectoria (incuestionada) de su director.
Escándalo Americano: La historia de dos estafadores, obligados por el FBI a participar de una trampa para encerrar a corruptos en el gobierno. El film tiene buenos momentos, sensibles y bien creados, pero en general no deja de ser una película correcta y no mucho más. Christian Bale está muy bien protagonizando, así como Amy Adams (bellísima) y Jennifer Lawrence. La actuación de Bradley Cooper está muy sobrevaluada, sobreactúa y no es gran cosa.
ELLA: cuenta la historia de un hombre, en un futuro no muy lejano, que se enamora de un programa de computación. Esta idea no es muy original, ya que vemos a diario historias así en tv, tales como las que muestra la serie “Black mirror” (de hecho, hay un capítulo con una trama extremadamente similar). Solo se destaca la voz sensual de Scarlett Johansson y la buena actuación de Joaquin Phoenix.
Operación monumento: Una pena. El film parte de una buena propuesta, contar la historia de los especialistas que intentaron salvar el patrimonio artístico de la humanidad, en peligro durante la Segunda Guerra Mundial. Pero aunque cuenta con un reparto excelente, la película de George Clooney carece de todo ritmo, aburre, y sus diálogos no son gran cosa.




sábado, 8 de febrero de 2014

EL LOBO DE WALL STREET



Ficha: Película: El lobo de Wall Street. Título original: The wolf of Wall Street. Dirección: Martin Scorsese. País: USA. Año: 2013. Duración: 180 min. Género: Biopic, comedia dramática. Interpretación: Leonardo DiCaprio (Jordan Belfort), Jonah Hill (Donnie Azoff),  Matthew McConaughey (Mark Hanna), Kyle Chandler (Patrick Denham), Jean Dujardin (Jean-Jacques Saurel), Margot Robbie (Naomi), Jon Favreau (Manny Riskin). Guion: Terence Winter; basado en el libro de Jordan Belfort. Producción: Martin Scorsese, Leonardo DiCaprio, Riza Aziz, Joey McFarland y Emma Koskoff. Música: Howard Shore. Fotografía: Rodrigo Prieto. Montaje: Thelma Schoonmaker Powell.  Diseño de producción: Bob Shaw. Vestuario: Sandy Powell.
Sinopsis: Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio, 'J. Edgar') es muy joven, apenas tiene 24 años, pero también es muy ambicioso. Su afán por hacer dinero le lleva a convertirse en un bróker destacado de Wall Street y directivo de la empresa de inversiones bursátiles Stratton Oakmont, dispuesto a todo para enriquecerse. Corren los años 90 y en el parqué de Nueva York casi todo vale. A costa de traficar con bonos basura y de estafar a numerosos inversores, Belfort se convierte pronto en una máquina de hacer dinero, y también de gastarlo. En un día podrá engordar sus cuentas con millones de dólares y gastarlos por la noche a la misma velocidad. El juego sucio que lleva en la bolsa lo aplica también en su vida extra profesional. Drogas, prostitutas, caprichos de lujo elevadamente caros… Todo vale en la vida de excesos de este personaje, el lobo de Wall Street, que está inspirado en una vida real, de carne y hueso (fuentes: sensacine.com, la butaca.net).



Comentario. Bueno… para empezar está el tipo que empieza de muy abajo, muy inteligente y con pocos escrúpulos, creciendo en un contexto donde alguien así puede hacer mucho dinero. Está el FBI, la CIA y la policía tratando de cazarlo, y él los burla y les toma el pelo. Está un compañero, algo llamativo físicamente, pero que es igual o peor que él en este medio. Y está también la rubia hermosa, algo lejana, y algo bien cercana al medio, que es objeto de deseo del protagonista, pero que también es un placer que le puede salir muy caro. Y vemos sobre todo como gastan la plata, ganada fácilmente, sus lujos y sus excesos. ¿La película? Casino, dirigida por Scorsese en 1995. Y resulta que esta estructura es la misma de El lobo de Wall Street. La misma historia, en otro contexto, y con menos violencia y sadismo. Así, la película cuenta una historia llamativa, sí, pero es una que ya vimos. Después, las actuaciones no son gran cosa tampoco. Esta película está muy sobrevalorada, con campañas que la publicitan con miras a los próximos premios Oscar, donde una estatuilla significa millones de ganancia.


Opinión: REGULAR

lunes, 20 de enero de 2014

EL COMITÉ DE DIOS



Ficha: Actores: Hector Díaz, Ana Garibaldi, Julieta Vallina, Alejandra Flechner, Roberto Castro, Gustavo Garzón, Gonzalo Urtizberea.
Dirección: Daniel Veronese.
Escenografía: Alberto Negrin.
Iluminación: Marcelo Cuervo.
Vestuario: Valeria Cook.
Sala: Picadero. Pasaje Santos Discepolo 1857


Comentario de Oracle

Siempre que veo una obra de teatro que me parece muy buena siento el deber moral de recomendarla, de instar a otros que disfruten del arte que yo tuve el placer de disfrutar. Por eso escribo estas breves líneas, para exhortarlos a acercarse al teatro Picadero y ver “El Comité de Dios”.
“Cada año, en Estados Unidos más de setenta mil habitantes con enfermedades cardíacas incurables esperan recibir un nuevo corazón, pero como son apenas alrededor de diez mil personas al año las que donan sus órganos, resulta que el cincuenta por ciento de los mayores de sesenta y cinco años que necesitaban ese transplante mueren antes de recibirlo. En los niños ese índice sube hasta el setenta por ciento. La red nacional denominada U.N.O.S. (United Network for Organ  Sharing), creada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, categoriza los futuros destinatarios según tipo de sangre, tamaño y condición física. En cada uno de los centros de categorización, un comité conformado por cardiocirujanos, cardiólogos, trabajadores sociales, coordinadores de transplantes y psiquiatras evalúa individualmente a cada receptor. Este comité –apodado “El Comité de Dios” en 1960 por la periodista Shana Alexander- decide a quien debe ser puesto en “la lista” para tener su chance de una nueva vida. Para estos pacientes, literalmente, las decisiones de este comité son una cuestión de vida o muerte” (texto extraído del programa de la obra).

Una sala de reuniones de blancas paredes. Una mesa ovoide en la que cada profesional integrante del comité tiene su lugar asignado, casi sacramentalmente, quienes llegan  uno a uno al lugar mostrando sus definidas personalidades. Siguen rigurosamente los formalismos establecidos en lo que sería un protocolo tácito, como si ello aliviara de sus hombros el peso que significa determinar quién va a estar primero en el listado de receptores para un corazón que está llegando en cualquier momento.
Analizan cada caso, por momentos con una fría agilidad la situación del paciente, en otros quedan estancados en una discusión que permite vislumbrar las subjetividades del ser humano que asoma sobre el profesional médico. Allí vemos entonces historias de vida que nublan una decisión que revista cierta objetividad, cuestiones presupuestarias, de costos y gastos de mantenimiento, de celos y ambiciones profesionales, entre muchas vicisitudes que van surgiendo mientras cinco candidatos al órgano que está por llegar al hospital esperan una decisión.
La obra, de modo descarnado, como una cachetada al espectador, nos muestra algo que generalmente no queremos ver: cómo las decisiones de vida o muerte las toman seres humanos, no instituciones. El término “institución” nos da a todos cierta tranquilidad, cuando en realidad es una entelequia, una quimera que da una denominación a un grupo de personas con sus miserias y grandezas, gente ordinaria cumpliendo una tarea extraordinaria.
De pronto, el padre de uno de los candidatos al corazón en cuestión ofrece donar al directorio del centro de donantes, para el mantenimiento del programa,  una millonaria suma de dinero –“sin perjuicio de la decisión que se tome”-sellando, para bien o para mal, la fortuna de su hijo. Así, los miembros del comité (dos cardiocirujanos, un cardiólogo, una psiquiatra, una médica clínica inexperta, un antiguo abogado devenido sacerdote) se encuentran ante una situación dilemática: si llevan al hijo del posible donante al primer lugar del listado o si, por una cuestión de incompatibilidad profesional, deciden excluir al mismo de la trágica “competencia”.
Daniel Veronese versiona el texto de Mark Saint Germain, autor de la exitosa “La última sesión de Freud” y ofrece una puesta donde lo que se destaca es la naturalidad en que los personajes interactúan entre sí. El muy bien elegido elenco pronuncia los textos sin esperar “los pies” de sus compañeros, dando una sensación de cotidianidad y realidad que hace que el espectador sienta que está en medio de las situaciones planteadas. Pareciera que director y actores trabajaron mediante muchas improvisaciones en la composición de los personajes y la relación entre los mismos. Años atrás, Vera Fogwill, tras abandonar uno de los proyectos de Veronese, calificó a este último como “un muy buen director de objetos”. Eso sucede, hay quienes son más puestistas que directores de actores, uno lo ve en esas obras en las que se nota que primó la ubicación casi coreográfica de los actores en el escenario ante la creación y composición de los personajes y la  conexión entre los mismos. Este no es el caso, aquí sí hay creación, uno no ve a un actor “haciendo de..” sino que ve al personaje en medio de la situación propuesta.
Director y actores logran demostrar esa comunión necesaria para que lo que se muestra sea real, convincente.
Se opta en la puesta por una interacción casi caótica, sin dar respiro al espectador. Todos dan sus puntos de vista, congenian o discuten entrando y saliendo de los temas de un modo vertiginoso. Se corre un riesgo, el de la confusión, la que por suerte se evita por el oficio de los intérpretes. El elenco lo componen Gustavo Garzón, como el presidente del comité que se reincorpora a sus funciones luego de una larga enfermedad; Alejandra Flechner, como una médica psiquiatra que recientemente ha vivido una experiencia familiar traumática; Roberto Castro, el antiguo abogado ahora sacerdote; Gonzalo Urtizberea, un soberbio y un tanto frío cardiocirujano preocupado por que las cuentas estén en orden para el mantenimiento del programa de trasplantes que integra; Héctor Diaz, un extrovertido cardiólogo confinado a una silla de ruedas; Julieta Vallina, la médica novata; y Ana Garibaldi, la enfermera y coordinadora del programa.
Si bien todos los actores se destacan por su oficio y profesionalidad, y logran componer sus personajes de modo convincente, han llamado mi atención las actuaciones de Ana Garibaldi y de Gonzalo Urtizberea.

Advierto que es una obra dura, no pasatista ni del tipo “veraniega” que suelen estrenarse en esta época del año. La dan en el teatro Picadero, que hace poco más de un año fue reabierto en el pasaje Santos Discépolo. Muy recomendable.


domingo, 5 de enero de 2014

LA VIDA SECRETA DE WALTER MITTY





Ficha: Película: La vida secreta de Walter Mitty. Título original: The secret life of Walter Mitty. Dirección: Ben Stiller. País: USA. Año: 2013. Duración: 114 min. Género: Comedia dramática, aventuras. Interpretación: Ben Stiller (Walter Mitty), Kristen Wiig (Cheryl), Shirley MacLaine (Edna), Adam Scott (Ted Hendricks), Sean Penn (Sean O’Connell), Patton Oswalt (Todd Mahar), Kathryn Hahn (Odessa). Guion: Steve Conrad; basado en el relato corto de James Thurber. Producción: Stuart Cornfeld, Samuel Goldwyn Jr., John Goldwyn y Ben Stiller. Música: Theodore Shapiro. Fotografía: Stuart Dryburgh. Montaje: Greg Hayden. Diseño de producción: Jeff Mann. Vestuario: Sara Edwards. (Fuente: labutaca.net; rtve.es).




Sinopsis: Walter Mitty es el editor fotográfico de una revista que, con regularidad, se toma unas vacaciones mentales y se evade de su aburrida existencia desapareciendo en un mundo de fantasías iluminado por un gallardo heroísmo, amores apasionados y constantes triunfos sobre el peligro. Pero cuando Mitty y su compañera de trabajo, a la que adora en secreto, se ven en auténtico peligro de perder sus empleos, Walter debe hacer lo inimaginable: pasar a la acción embarcándose en un viaje alrededor del mundo.

Comentario: Esta película genera críticas de todo tipo. En rottentomatoes.com, por ejemplo, el film tuvo 50% de comentarios positivos de críticos, y un 79% de opinión favorable por parte de los espectadores. Para algunos, será una más, para otros será mala, o apenas buena, y a otros les encantará. Estoy en este último grupo.


La película es una remake del clásico de 1947 de Norman Z. McLeod, basado a su vez en el cuento más famoso del humorista gráfico James Thurber, publicado en 1939. El film estaba protagonizado por Virginia Mayo, Danny Kaye y Boris Karloff. 

En aquella versión del cuento, Walter Mitty (Kaye), trabajaba en una empresa editorial dedicada a la publicación de novelas baratas de género aventurero que tenía una madre sobreprotectora y que escapaba de esa realidad gracias a su imaginación, en la que se convertía en un héroe que vivía increíbles aventuras. Su sueño se convierte en realidad cuando conoce a una misteriosa mujer que le da un pequeño libro con las ubicaciones de las joyas de la Corona holandesa escondidas desde la Segunda Guerra Mundial. El film es considerado un clásico a pesar de que tuvo críticas dispares; y se destaca la presencia del gran Boris Karloff en un papel secundario protagonizando algunas divertidas escenas.


La versión actual, dirigida y protagonizada por Ben Stiller, es divertida, y presenta un mensaje simple pero fuerte: vivir, animarse a más, salir de la rutina sofocante y del destino establecido. Y si bien transita por algunos lugares comunes, la historia va creciendo desde lo emotivo y uno termina disfrutando de un hermoso film. Aquí Walter Mitty es un cuarentón que trabaja en la revista Life desde hace 16 años, en un subsuelo en la división de negativos. No ha viajado, ni ha tenido experiencias interesantes que contar. Está enamorado de su nueva compañera Cheryl (una muy carismática Kristen Wiig), pero le cuesta mucho comunicarse. Es más, Walter por momentos se desconecta de la realidad y sueña despierto, viéndose aventurero en lugares lejanos, o dándole una verdadera paliza a su nuevo y molesto jefe. 




Es que la revista va a cerrar su edición impresa y pasará a versión on line, por lo que están despidiendo a gran parte del personal. Para colmo, el fotógrafo estrella de la revista Sean O’Connell, le ha enviado a Walter la que sería su mejor fotografía, para que aparezca como portada de la última tapa. Y la foto no aparece por ningún lado… El encargado de la transición por la que pasa la revista es un nuevo ejecutivo, insoportable y falto de tacto, Ted Hendricks (Adam Scott), que presiona y amenaza continuamente a Walter, quien debe tomar una decisión. Lo que hace de ahí en más y cómo, es el gran disfrute del film. Si Walter ha visto hasta ahora fragmentos, instantáneas de momentos maravillosos, quizás sea momento para él de vivirlos.




Los aspectos técnicos son perfectos: se destaca, por supuesto, la fotografía (la mayoría de las escenas en exterior son increíbles, y parecen tapas de la revista). La música es maravillosa, presten atención cuando Cheryl le canta ‘Space Oddity’, de David Bowie (uno de los momentos más emotivos de la película), y a todos los temas instrumentales. El reparto es muy bueno, y se destacan Sean Penn, como el elusivo y aventurero O´Connell, y Shirley MacLaine como la madre de Walter. En definitiva, una bocanada de buena energía y un impulso para animarse a vivir los sueños. Agarren sus mochilas y anímense con Walter Mitty.

Opinión: EXCELENTE