domingo, 30 de septiembre de 2012

Macbeth


Macbeth, historia de la enferma ambición por el poder y del devastador peso que este puede acarrear.
No hay seguridad absoluta de que esta tragedia sea en su totalidad obra de Shakespeare, ya que algunos afirman que ciertos pasajes podrían ser adiciones posteriores del dramaturgo Thomas Middleton, cuya obra La bruja (The witch) tiene múltiples afinidades con Macbeth.
La obra está libremente basada en el relato de la vida de un personaje histórico, Macbeth, quien fue rey de los escoceses entre 1040 y 1057. La trama esta centrada en el ascenso al trono de un noble escocés, al que accede mediante el asesinato, orquestado por este último e impulsado por su inescrupulosa esposa, del hasta entonces rey.
Por suerte, no me canso de repetir, Buenos Aires cuenta con un teatro municipal que permite acceder a estos maravillosos clásicos que nunca pierden actualidad.
En el caso, nos encontramos con una puesta moderna, ecléctica, con una escenografía consistente en andamios y caños con los que parece se quisiera fusionar castillos reales escoceses con fábricas modernas; utilería que reemplaza espadas medievales por escopetas y revólveres, vestuario que en vez de armaduras y atuendos reales ofrece uniformes militares y decadente ropa de gala; un sonido estruendoso, por momentos abrumador, que acentúa la oscuridad de la atmosfera que propone la historia. En el medio, coreografías con movimientos espasmódicos, mujeres vestidas al estilo gótico en un estado orgiástico cual ménades acechando a su presa, y el elenco masculino con el torso desnudo componiendo un "ballet-oráculo" que presagia la tragedia.
Con esta ambientación, Javier Daulte, uno de los mejores y mas prolíficos directores de la escena nacional, ofrece su versión de la obra que motiva este comentario.
Antes de ir al teatro, leí las críticas de los diarios de mayor tirada del país, quienes no vacilaron en calificar la obra como excelente, o muy buena, lo que despertó aun más mi curiosidad por verla.
Lamentablemente, no puedo coincidir con la crítica especializada y profesional en este caso. Mi honestidad intelectual me lo prohibe. Si bien la puesta es interesante -aunque, en lo personal, no soy muy adepto a las versiones "modernosas" de los grandes clásicos- hay innegables cuestiones que atañen a la dirección y a las interpretaciones que, el mismo Daulte reconocería, alejan a la obra de la excelencia que se le pretende asignar.
El primero, y con mucho pesar debo expresar, se encuentra en la dicción de los intérpretes. Cuando se decide hacer Shakespeare, los actores deben pronunciar los textos con la cadencia que estos proponen y, sobre todo, modulando de un modo extremadamente prolijo. Si no, la armonía se perderá, el sentido y el mensaje se perderán, y solo se escucharán bonitas palabras rebotando en la escenografía, volando a bambalinas, que nunca llegarán a la sala. Y eso se consigue con trabajo y tiempo, del director y de los actores.
En tiempos en que la dicción y la armonía del lenguaje, de la palabra en especial, estan en crisis, mayor es el trabajo que debe hacer el director para que los textos expresen un contenido. De lo contrario, se cae en la trampa de confundir el histrionismo exhacerbado con una buena actuación, o bien en aquella que lleva al actor a pensar que los textos clásicos se resuelven a traves de la declamación.
Aquí, los actores hacen un gran esfuerzo por resolver el desafío de componer tan complejas criaturas que se encuentran siempre al límite. Pero se los ve solos, sin la guía necesaria sobre cómo decir y, quizá lo más importante, cómo componer. Pareciera que se armó la puesta y luego se dejó a los actores a la deriva.
Declaman, gritan, por momentos actúan solo cuando les toca decir los textos, que quedan vacíos en labios de actores que parecieran no sentir ni entender lo que dicen. Saben que deben estar enojados, eufóricos, desesperados, pero no lo asimilan, lo que genera una llamativa ausencia de climas.
El primer ejemplo de esto lo da el prótagonico a cargo de Alberto Ajaka, quien basa su lineal interpreación en un estado de desesperación y enojo permanente, tan descontrolado que por momentos le impide decir con claridad los textos. No hay matices, es siempre exaltación.
Lady Macbeth es un personaje transcendental en la historia. Se trata de la conjuradora del crimen, aquella que traza el plan para que su marido dé muerte al Viejo rey y se haga con el trono. Sin embargo, Macbeth se muestra incapaz de acabar con la vida del monarca, por lo que es élla quien se encarga de asesinarlo. Para tan exigente papel, se requiere una actriz con una potencia dramática y una presencia escénica notable. Por ello, no fue en lo mas mínimo acertado convocar a una casi novata en las tablas Monica Antonópulos, que si bien obtuvo reconocimientos en televisión, debió considerar que, para arrancar, Lady Macbeth no era el papel indicado. Antonopulos luce hermosa y seductora, hecho ajeno a toda duda, pero también daclama y hasta en varias oportunidades tartamudea. En varios momentos se la ve demasiado concentrada en salir adelante con este desafío (un protagónico de teatro clasico en el San Martin) y eso la lleva a perder el personaje, el que de vez en cuando logra retomar. Hay un momento muy logrado, aquel en el cual la reina, sonámbula, lucha con los fantasmas de los muertos que lastiman su conciencia. Pero, en el todo, no pasa de una interpretación poco convincente y hasta fingida, nada propia a quien debe integrar un elenco profesional.
Luciano Caceres, en el rol de McDuff, el antagonista de Macbeth, alcanza una aburrida corrección, que a veces quiebra intentando llamar la atencion del público con innecesarios graznidos o gestos efectistas.
Esto viene enlazado a otro tema mas genéico, que ya hace a la concepción que productores y gente de teatro tiene del público en la actualidad. Da la sensación de que existe cierta subestimación del público que suele acudir al teatro en general, y al San Martin en especial, como que existiera una necesidad de atraer la atención de la gente, que de lo contrario no disfrutaría de una puesta clásica de la dramaturgia universal. Lo cual se ve evidenciado por el hecho de adaptar el texto para que los personajes se tuteen o pronuncien la "y" aporteñada, o bien, lo que me generó mas sorpresa, por la incorporación de un monólogo al estilo "stand up" entre dos actos, en el que uno de los personajes del elenco juega con que los "porteros" de los edificios reclaman llamarse "encargados".
En lo que hace a la escenografía, si lo que se buscaba era lograr un ambiente opresivo, lúgubre, propio de la trágica secuencia de hechos que brinda la historia, el objetivo se logra con creces mediante la ambientación elegida de tonos, como ya refiriera, de tipo industrial. Un acierto que no debe dejar de destacarse es el de la iluminación, siempre precisa y adecuada para cada situación.
Mas allá de los desaciertos apuntados referidos sobre todo a la direccion de actores, no deja de ser una puesta interesante a la hora de elegir en la cartelera portena. Ademas, siempre vale la pena escuchar esos textos inmortales que, con mayor o menor calidad en lo interpretativo, son y serán una caricia para el alma.
Trivia: a no pronunciar el título de la obra, en el mundo del teatro se lo considera de mal agüero. 

miércoles, 22 de agosto de 2012

La educación prohibida

 
Ficha: Investigación y Guión: German Doin,Verónica Guzzo; Plataformas Colaborativas: Franco Iacomella, Cintia Paz; Asistentes: Fernanda Blanc, Oscar Fernando Borrero; Realización Integral: German Doin; Montaje: German Doin,Verónica Guzzo.
Sinopsis: La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación (Fuente: sitio web www.educacionprohibida.com).
Comentario: Les recomiendo esta película. Muy interesante, para pensar. Es larga, por eso quizas convenga verla en dos veces, pero no se la pierdan. Acá les dejo el link donde pueden verla:
http://www.educacionprohibida.com/
 
 
 

miércoles, 8 de agosto de 2012

CUANDO LOS CHANCHOS VUELEN



Ficha: Dirección Sylvain Estibal. Guión Sylvain Estibal. Protagonistas Sasson Gabai, Baya Belal, Myriam Tekaïa, Gassan Abbas, Khalifa Natour, Lotfi Abdelli, Ulrich Tukur, Khaled Riani, Uri Gabay. Director de Producción Jean-Philippe Blime, Franck Chorot, Benito Mueller, Wolfgang Müller, Jean-Jacques Neira, Hubert Toint. Fotografía Romain Winding. Música Aqualactica y Boogie Balagan. Montaje Damien Keyeux. 




Sinopsis: Jafaar, un pescador palestino pobre, se lleva la sorpresa de su vida cuando encuentra un chancho atrapado en su red luego de una tormenta. Debe entonces deshacerse del impuro animal enseguida, antes de que las autoridades lo descubran, pero no puede resistirse a la oportunidad de poder hacer un poco de dinero fácil. Cuando un oficial de Naciones Unidas se niega a comprarle el chancho, Jafaar encuentra una manera de explotar las habilidades reproductivas de su nuevo amigo en el lugar más impensado de todos.




Comentario: Hermosa película de Sylvain Estibal. La película narra la historia de Jafaar, un pobre pescador palestino que vive en la Franja de Gaza, y que no tiene mucha suerte. No le va bien en la pesca, y en la terraza de su casa tiene apostados dos militares vigías israelíes. Una tarde, tras una tormenta, aparece en sus redes un chancho barrigón, causándole el susto de su vida. Una vez repuesto, y tras pensar varias opciones, Jafaar intentará sacarle provecho al animal, considerado impuro entre palestinos e israelíes. El tono del relato es de comedia, logrando más de una sonrisa, y sobre todo despertando la simpatía por el desventurado Jafaar. Sin embargo, el contexto de fondo es complejo: soldados israelíes de un lado, palestinos del otro, fundamentalistas islámicos… y en el medio Jafaar y su criatura. Irónicamente, será el chancho quien aparecerá como figura vinculante entre ambos bandos. Por momentos la comedia da paso a situaciones complicadas al reflejar antagonismos y duras situaciones entre los dos pueblos; culminando con un mensaje pacifista. Algunos pensarán que se simplifica un conflicto doloroso y complicado; pero creo que el mensaje es válido. Muchos que no sabían demasiado sobre la situación política en Gaza la verán de una forma distinta. Mención aparte merece la actuación de Sasson Gabai como Jafaar: su trabajo es excelente. En definitiva, una muy linda película.

Opinión: MUY BUENA



jueves, 2 de agosto de 2012

BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE ASCIENDE



 
Ficha: Título original: The Dark Knight rises. Dirección: Christopher Nolan. Países: USA y Reino Unido. Año: 2012. Duración: 164 min. Género: Acción, thriller. Interpretación: Christian Bale (Bruce Wayne/Batman), Tom Hardy (Bane), Gary Oldman (James Gordon), Anne Hathaway (Selina Kyle/Catwoman), Morgan Freeman (Lucius Fox), Michael Caine (Alfred), Marion Cotillard (Miranda Tate), Joseph Gordon-Levitt (John Blake), Daniel Sunjata (agente de operaciones especiales), Josh Pence (joven Ra’s Al Ghul), Diego Klattenhoff (policía novato), Nestor Carbonell (alcalde de Gotham City), Juno Temple (Holly Robinson), Matthew Modine  (Foley), Christopher Judge. Guion: Jonathan Nolan y Christopher Nolan; basado en un argumento de David S. Goyer y Christopher Nolan; a su vez basado en los personajes creados por Bob Kane. Producción: Christopher Nolan, Charles Roven y Emma Thomas. Música: Hans Zimmer. Fotografía: Wally Pfister. Montaje: Lee Smith. Diseño de producción: Nathan Crowley. Vestuario: Lindy Hemming.




Sinopsis: Han pasado ocho años desde que Batman desapareciera en la oscuridad, convirtiéndose, en ese instante, de héroe en fugitivo. Al asumir la culpa por la muerte de Harvey Dent, el Caballero Oscuro lo sacrificó todo por lo que considera, al igual que el Comisario Gordon, un bien mayor. La mentira funciona durante un tiempo, ya que la actividad criminal de la ciudad de Gotham se ve aplacada gracias a la dura Ley Dent. Pero todo cambia con la llegada de una astuta gata ladrona, que lleva a cabo un misterioso plan. Sin embargo, es mucho más peligrosa la aparición en escena de Bane, un terrorista enmascarado cuyos despiadados planes para la ciudad hacen que Bruce regrese de su autoimpuesto exilio. Pero a pesar de volver a ponerse el traje, es posible que Batman no sea suficiente para combatir a Bane.

El Batman de los 60
 Comentario: Con el paso del tiempo, el séptimo arte fue tomando cada vez más en serio las adaptaciones de los cómics; área que mueve millones y millones de dólares y seguidores en todo el mundo. La historia del millonario convertido en vigilante a raíz de haber presenciado el asesinato de sus padres cuando era niño, tuvo dispares resultados en su versión cinematográfica. En 1966 Leslie H. Martinson dirigió una versión para el cine del Batman naif de los ´60, personificado por Adam West. El Batman de esa época bailaba, se peleaba coreográficamente y podía sacar cualquier cosa de su baticinto (hasta “espantatiburones”).

Con el empuje que brindó al mundo del cómic la obra de Frank Miller (“The Dark Knight Returns”, para DC Comics, en la que presentaría a un Batman envejecido y retirado, mostrándonos su visión de un cercano futuro ultraviolento y dominado por las corporaciones) llegarían las dos películas de Tim Burton. Batman, de 1989; y Batman regresa, de 1992 levantarían la imagen del personaje, dándole un tono más oscuro en la pantalla grande. Estas significaron un salto significativo hacia una adaptación cinematográfica más realista, alejándose de la visión infantil e inocente anterior, y la película fue un éxito arrasador.


El Batman de Frank Miller
Después, ocurrió algo espantoso… Joel Schumacher arruinó la franquicia con dos películas desastrosas (Batman forever, de 1995, y Batman y Robin, de 1997) que volvieron a poner al personaje fuera del ámbito realístico y lo llevaron al ridículo y la parodia. Estas porquerías forman parte de lo peor del cine basado en cómics.
El Batman de Burton
 
Hizo falta que alguien como Christopher Nolan tomara la posta y creara esta trilogía, para poder darle al personaje el lugar que se merece en el cine. Quizás sea el ejemplo de cuando es verdaderamente necesario un “reinicio” (no fue así el caso con Spiderman, que en su última versión presenta muy buenos efectos especiales, pero existiendo una franquicia reciente del personaje, vuelve a contar toda la historia otra vez, hartando al espectador). Batman Begins (2005) fue un muy buen inicio, que como tal tuvo el trabajo de presentar la historia y los personajes principales. En ocasiones las mejores partes son las segundas, debido a que ya no hay que tomarse el trabajo de explicar muchas cosas ni de dar cierres definitivos; y se da paso a la acción y los eventos principales desde el inicio (tal es el caso de Star Wars: The Empire strikes back, de Irvin Kershner, 1980). The Dark Knight (2008), la segunda parte de la obra de Nolan sobre Batman, es una película excelente, donde la historia, los personajes, el ritmo, los efectos, fueron de un nivel superior a lo que se había visto en el género. La historia, compleja y atrapante, y el tono oscuro y realista de Nolan le dan al film la credibilidad y seriedad que los seguidores del cómic habían estado esperando por mucho tiempo. A esos elementos hay que sumarle la extraordinaria labor de Heath Ledger en su composición del Joker, logrando el contrapunto perfecto con el personaje principal.


Christopher Nolan

 En The Dark Knight Rises, Nolan le da un muy buen cierre a esta excelente trilogía. Luego de haber terminado con la amenaza del Joker y tras un retiro de ocho años, Batman volverá a ponerse su traje para enfrentar a un mercenario implacable que planea destruir Gotham y todos sus ciudadanos. Desde la dirección y la realización en general la película es excelente; así como son increíbles los efectos especiales. 



 

En cuanto a las actuaciones, Christian Bale, Tom Hardy, Gary Oldman, Anne Hathaway, Morgan Freeman, Michael Caine, Marion Cotillard y Joseph Gordon-Levitt están todos muy bien en sus roles, así como el resto de actores secundarios. Tom Hardy compone a un Bane creíble y atrapante, que cautiva al espectador con una presencia y una voz (digitalizada) avasallantes. Hathaway y Cotillard también están muy bien en sus roles, y le dan al film una cuota de belleza y muchísima sensualidad. La historia también es muy interesante, tiene ritmo y complejidad, y está muy unida a las dos partes anteriores, atando cabos y desarrollando también nuevas situaciones. La trama original, de un Bruce Wayne ya retirado, con deficiencias físicas, que vuelve al ruedo y se enfrenta a un contexto criminal aún más violento que el de su pasado (ya presentada en el cómic “The Dark Knight Returns”, de F. Miller) funciona y muy bien aquí. Como comentario aparte: sólo espero que después de tan magnífica obra, no vuelvan a producir un “reinicio”, comenzando toda la historia otra vez (a la Amazing Spiderman…) Sería algo insoportable.

En definitiva, la película está muy buena, y Nolan no decepcionó. No era tarea fácil dar un cierre a esta obra, y el director de ya grandes éxitos como “El origen”, “Memento” y “El gran truco”, se consolida como uno de los más importantes cineastas de los últimos años.


sábado, 28 de julio de 2012

Buena Gente



¿Todos somos buenos y malos en algún punto?
¿Qué es lo que determina que alguien sea "buena gente"?,
¿Se confunde la bondad con el ser políticamente correcto, con ser educado, con poner en práctica valores socialmente aceptados, con tener un caracter débil, con el ser afable?
¿Uno es bueno porque se lo propone, por mandato social, cultural religioso, o simplemente porque le nace serlo?

Creo que uno de los indicadores de que un texto de dramaturgia sea realmente bueno es que a uno lo deje lleno de reflexiones e interrogantes. Este es el caso de "Buena Gente" , la nueva puesta del talentoso director Claudio Tolcachir que se ofrece estos dias en el teatro Liceo.

"Se puede torcer el destino? Si hubieras tomado otra decision... que habría pasado?..." es el leit motiv de esta comedia dramática, una de las más aclamadas del teatro contemporáneo norteamericano, escrita por el ganador del premio Pulitzer David Lindsay - Abaire.

La trama cuenta la historia de Margarita (Mercedes Moran), para quien el cheque de este mes sirve solo para cubrir las cuentas pendientes del mes pasado, donde parece que las cosas solo pueden cambiar con un golpe de suerte en el bingo o la quiniela... y donde acaba de ser despedida una vez mas de su trabajo. A días de ser desalojada y buscando una salida, Margarita se fija en Juan (Gustavo Garzon), un viejo novio de juventud que logró dejar atras el humilde barrio de la infancia y que ahora es un médico de buen pasar económico, un amigo que no ve hace treinta años y que puede ser su pasaporte a una nueva oportunidad. A raiz de este reencuentro, salen a la luz no sólo historias ocultas en los arcones liberadores del tiempo y la lejanía, sino también resentimientos y cuestionamientos, y todo enmarcado por algo que aqueja a todas las sociedades sin importar lo avanzada o progresista que sea, los abismos económico-culturales que separan a las personas dependiendo su posición en la escala social. En el seno de este conflicto y de las situaciones límite que se les plantean, los personajes se cuestionan hasta donde obrar como debe hacerlo una persona que se considere a sí misma "buena gente" y hasta donde no.

Es incuestionable que Fernando Masllorens y Federico Gonzalez del Pino son ya íconos de la traducción y la adaptación de las obras de la dramaturgia extranjera para el mercado local, y aquí hacen gala de su oficio. Su trabajo para trasladar a nuestra idiosincracia la acción de una pieza que originalmente está ambientada en la vida de los suburbios de una ciudad norteamericana es impecable. Pareciera que el texto original hubiera sido escrito originalmente pensando en un barrio humilde de nuestra querida y enigmática Buenos Aires.

Teniendo en sus manos un texto rico y sólido, lleno de humor ácido y plagado de personajes irremediablemente humanos, Claudio Tolcachir (premio Konex, ACE, Maria Guerrero, Teatros del Mundo y Teatro XXI) ofrece una puesta muy interesante, donde tanto escenografia y actores se desplazan entre escena y escena de modo armónico, componiendo lugares, espacios y situaciones. Los actores están en todo momento conectados entre ellos y en ningún momento se ven abandonados por sus personajes, lo que denota un correcto trabajo de dirección. Esto aroja como resultado credibilidad de lo que esta sucediendo en escena.

La dirección de arte y diseño de escenografía, a cargo de Alberto Negrin (premio Konex de Platino al mejor escenografo de los últimos diez años), merece una mención especial. Los elementos con los que eficazmente se ambienta cada momento de la trama (un "todo por dos pesos", el humilde departamento de Margarita, el bingo donde los personajes sueñan con encontrar un giro a su suerte, la casa de country de Juan) aparecen desde cada rincón del escenario y hasta desde las bambalinas de modo sincronizado. Una de las primeras lecciones que una instrucción clásica de teatro brinda es que cada elemento escenográfico debe tener un sentido, debe ser utilizado de algún modo. Dicha lección aquí se cumple al pie de la letra. Cada uno de los elementos esta en ese lugar por algo.

En lo personal, no soy fanático del uso de pantallas e imágenes de fondo en teatro, pero aquí esta alternativa es utilizada de un modo innegablemente efectivo y hasta sutil.

Ya en lo que hace a las actuaciones, cada uno de los actores sale airoso en la composición de su personaje. Todos ellos estan muy bien elegidos para los papeles que componen, y eso es un acierto del casting. Claro que sobre Mercedes Moran recae el peso del protagónico, y no solo sale airosa en la composición de una mujer de vida sacrificada que carga con las decisiones que tomó en su vida y se cuestiona como obrar en una situación límite, sino que actúa de modo tal que permite que sus compañeros de escena se luzcan al encarnar a los personajes que interactuan con ella.

Veronica Llinás, Silvina Sabater y Gerardo Otero ofrecen sólidas interpretaciones como la exhuberante amiga, la casera y el jefe de Margarita, mientras que a Gustavo Garzon se lo ve muy a gusto en el papel de Juan, aquel amigo de la infancia que escapo de un pasado de pobreza que vuelve a chocarse con el de modo inesperado. Aun asi, el trabajo que merece ser destacado es el de Marina Bellati, quien compone a la joven esposa de Juan, quien nacio y vivio siempre en una posicion acomodada, y que, a traves de Margarita, conoce facetas de su marido que la sorprenden de modo no muy grato. Bellati hace su composicion alejada de cualquier estereotipo, maquieta o cliche, simplemente se sumerge en el mundo de una persona que vivio siempre en determinado medio sociocultural y se ve confundida ante un sorpresivo golpe de una realidad que le era ajena.
Todos los actores estan en todo momento inmersos en sus personajes y logran un grado de conexión necesario para recrear las situaciones disímiles que exige la trama.
En definitiva, se trata de una muy buena alternativa de nuestra cartelera porteña para reflexionar acerca de nuestra realidad, de nuestros preconceptos y de nuestras decisiones de vida.

Para culminar, en palabras del autor de la obra:
"Mi infancia fué en un barrio de clase baja. Pero un día recibí una beca en tercer grado para estudiar en una escuela privada de los suburbios. Esta oportunidad de estudio determinó un cambio en mi aparente destino. Fue así que todos los días tomaba solo el tren de ida y vuelta, y al pasar tiempo con mis nuevos compañeros mi acento fue cambiando, mutando, suavizándose. Pero lo curioso es que reaparecía inmediatamente cada vez que hablaba por teléfono con mi madre o con un familiar. De alguna forma, era como ser bilingue. Quise escribir "Buena Gente" recordando y siendo respetuoso a mis orígenes, pero también con todas sus ambiguedades". David Lindsay-Abaire.